Buena alimentación y actividad física

La estrategia mundial de la OMS promueve la buena alimentación y la actividad física.


Reconociendo que la mejora de la dieta y la promoción de la actividad física representan una oportunidad única para elaborar y aplicar una estrategia eficaz que reduzca sustancialmente la mortalidad y la carga de morbilidad mundiales, la Organización Mundial de la Salud adoptó en 2004 la Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud.

Dicha estrategia tiene cuatro objetivos principales: reducir los factores de riesgo de enfermedades crónicas asociados a las dietas malsanas y a la inactividad física a través de medidas de salud pública; incrementar la concientización y los conocimientos acerca de la influencia de la dieta y de la actividad física en la salud, así como de los efectos positivos de las intervenciones preventivas; establecer, fortalecer y aplicar políticas y planes de acción mundiales, regionales y nacionales para mejorar las dietas y aumentar la actividad física que sean sostenibles e integrales; seguir de cerca los datos científicos y fomentar la investigación sobre dieta y actividad física.
Desde la OMS, también se plantea que una alimentación sana nos protege de enfermedades emocionales.
La formas de malnutrición son el sobrepeso, la obesidad, carencias y desequilibrios de nutrientes y todas las enfermedades que derivan de las anteriores. Pero, ¿sabemos realmente cómo conseguir que nuestra alimentación sea sana? Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) hay algunos aspectos que son fundamentales para que nuestra alimentación cumpla el propósito que tiene para nosotros, es decir, nutrirnos y asegurarnos una vida con calidad.
En una nota descriptiva de mayo de 2015, la OMS ofreció un compendio que incluye consejos prácticos, de todos los criterios que consideran necesarios.
Los genes son determinantes pero no del todo, es decir, si cambiamos nuestra alimentación también podemos cambiar la expresión genética.
 
Armarse una rutina de gimnasia
Hay algunos tips a tener en cuenta para hacer del ejercicio físico una rutina y no abandonar en la primera de cambios.
Lo hay que tener en cuenta es elegir una actividad que de verdad nos guste y disfrutemos.
También es importante definir qué tiempo le dedicaremos a esa actividad. Es recomendable comenzar con una rutina no demasiado cargada porque nos fatigará rápido e impedirá la constancia, pero sí ponernos objetivos claros y horarios en los cuales la realizaremos.

 

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